¿Cómo se puede ejercer la autoridad con un adolescente?

Los padres tenemos autoridad por ser padres: por ser coautores de la vida de nuestros hijos y sus principales educadores. Pero esta autoridad inicial no basta: podemos y debemos crecer.
Crecer en autoridad es:
  • Crecer en prestigio personal, basado en la forma de ser, de trabajar y de relacionarse con los demás;
  • Ejercer esa autoridad cada vez mejor: con más fortaleza, firmeza, perseverancia, autodominio, serenidad, comprensión, respeto, tacto, realismo, flexibilidad, etc.
Beneficios de un buen ejercicio de la autoridad de los padres:
Promueve y perfecciona la autonomía de los hijos, y esta es una de nuestras principales responsabilidades.
No es una autoridad basada en el poder, sino en la riqueza moral y el buen ejemplo.
Está centrado en el hijo y requiere una comunicación abierta y bidireccional.
Promueve una “independencia creadora” que:

 

  • Favorece el desarrollo de actitudes armoniosas y resolutorias frente a los problemas de la vida.

 

  • Apela al esfuerzo personal y a la libertad responsable y solidaria.

 

Efectos sobre los hijos:
  • Favorece el desarrollo de un autoconcepto positivo y coherente.
  • Despierta sentimientos de autoconfianza y autoestima.
  • Predispone al equilibrio entre heteronomía (dependencia, obediencia, etc) y autonomía (iniciativa personal, creatividad, etc).
  • Crea un elevada motivación de logro en el trabajo académico
Cómo desarrollamos los padres esta autoridad:
  • Aprendiendo a transferir el sentido de la responsabilidad a los hijos, revisando primero nuestras propias actitudes y conductas
  • Siendo buen ejemplo en todo
  • Luchando contra el conformismo y el aburguesamiento personal en nuestra propia vida
  • Encontrando un método de ejercer la autoridad basado en la  persuasión, en el diálogo y en confianza en nuestro hijo, lo cual nos llevará a:
  • Darle oportunidades para hacer y decir
  • Participar en la vida familiar
  • Pedirle opinión y consejo en algunas cuestiones
  • Valorar lo que hace bien

 

Y aunque esto parece una empresa grandiosa… ¡no te rindas!

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